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Revista
Oriflama

Crítica en periódicos y revistas especializadas
Sitio Web de Isabel Díez serrano

 
   
   
 




CRÍTICAS EN PERIÓDICOS
Y REVISTAS ESPECIALIZADAS

Aromas de relámpago” por Brígido Redondo


Hoy nos encontramos más que ante un portafolio de palabras, ante un haz de resplandores venidos de la impronta de una amiga de excepción, Isabel Díez Serrano, trabajadora de la palabra a quien la Voz se hace presente y penetra sus íntimos solares para dejarle la huella del don perpetuo que, contrita de sensibilidad y de videncia, ella sabe trasladar a las palabras.


Numerosas han sido las obras por donde nos ha brindado muestra de una entrega irrestricta al clamor interior y por donde ha enarbolado la oriflama del canto, así conocemos de su autoría “El último espejo”, “En el principio de la carne”, “Y el sueño se hizo voz”, “Primero temblor”, “Réquiem por una madre” y más cercano a esta fecha “Testigo del amor y la locura II”, entre otros que andan de alma en alma y de corazón en corazón hilando la potencialidad de una tarea y de un temblor a flor de piel donde vislumbra el sueño.


Su tarea literaria no ha pasado desapercibida para numerosas instituciones y para antologadores que la han incluido en sus catálogos llevando su nombre hacia nuevas dimensiones.


Su quehacer la ha compulsado hacia la tarea de promocionar a otros escritores y obras diversas abriendo páginas de revistas y gacetas literarias por donde transita la poiésis colectiva que, en su particular óptica vence al tiempo y la distancia para encontrar fraternal cabida y difusión adecuada. La Tertulia “Príncipe de Asturias” y la revista de creación literaria Oriflama.


Su sed de eternidad la llevan a incursionar en diversos cenáculos donde Atenea triunfa sobre el bullicio de la selva citadina llegando a Presidir la Asociación Prometeo de Poesía en Madrid. Hoy, pertenece al Ateneo Escurialense en San Lorenzo de El Escorial y sigue con su quehacer literario apareciendo en diversos medios éditos en toda la hispanidad.


Hoy se incorpora con “Aromas de Relámpagos” al archivo de la Casa Maya de la Poesía, donde un serial titulado Rosa Náutica la captura y signa con una edición que se auna a treinta y cinco años de esfuerzo por mantener una tarea editorial que a nosotros mismos dignifica.


Aromas de Relámapagos” es una breve cosecha de astillas iluminadas caídas al choque eléctrico de un estruendo de luz sobre el pistilo incógnito de un cáliz no revelado. Pero el elam genésico tiene presencia manifiesta para dejarnos en el alma, a través de las pupilas, una esencia, un perfume… un aroma que se entra por los resquicios de una voz que canta, y esa voz, es Isabel Díez Serrano.


Lorenzo Suárez Crespo. Soneto a Oriflama

A Isabel y Oriflama

Nos penetra, nos une, nos define

energía que surca el Universo



Nos penetra, nos une, nos define

el Oro humano de la identidad,

tributario fulgor de Hispanidad,

Oro y llama en la luz que se combine.



Cada canto de amor que se destine

tras las huellas de basta oralidad

es el eco que deja en su heredad

el clamor que en las letras se adivine.



Oriflama de Sancho y de Quijote,

de sueño y realidad a puro trote,

probidad en la prosa, limpio el verso



y en la gran Isabel de ingente hazaña,

Atenea que irradia en la montaña

La energía que surca el Universo.



EN BRAZOS DE LA TIERRA”


Isabel Díez Serrano

Editorial Creación. 28200- San Lorenzo de El Escorial, Madrid, España. 2011. Págs. 94

Prólogo de Purificación Lozano, escritora.


Por: Leonora Acuña de Marmolejo

Escritora, poeta, periodista, crítica literaria , y pintora.


Navegando por la brillante trayectoria de la poetisa hispalense Isabel Díez Serrano, podemos concluír que ella -como dijera el eximio poeta salvadoreño Antonio Gamero- “vino al mundo con brújula y con mapa, para ensayar senderos más humanos donde encontrar justicia y esperanza.”

La mayor parte de este poemario titulado En brazos de la Tierra, está escrito en la “difícil facilidad” del verso libre, porque como dijera la connotada poetisa uruguaya Delmira Agustini (1886-1914) en su poema “Rebelión”: el mar no quiere diques, quiere playas.” Sólo los últimos cuatro poemas de este libro son sonetos que por supuesto, conllevan la impronta de excelencia clásica característica de su poesía.

El meollo de este poemario (vertebrado en tres secciones) esta basado en la creencia de su autora en la teoría de la reencarnación.

Grandes pensadores, intelectuales, psiquiatras, filósofos, y maestros de metafísica se han adherido a esta teoría, como lo son por ejemplo: Cicerón, Nietzshe, Platón, Walt Whitman,Tolstói, Ralph Waldo Emerson, Mohandas K. Gandhi, Kahlil Gibran, Goethe, Carl Jung, y el metafísico Dr. Emmet Fox entre otros.

Algunos médicos psiquiatras como el Dr. Brian Weis -psiquiatra del hospital Mount Sinai de Miami, E.E.U.U.- por medio del hipnotismo han llevado a sus pacientes a un estado de regresión para recordar las vidas pasadas de sus reencarnaciones. El Dr. Weis es autor de “Muchas vidas, muchos sabios”; “A través del tiempo”; y “Lazos de Amor” entre otros.

Algunas veces enfrentamos frustración y excitación especulando sobre ciertos misterios difíciles de desentrañar, como este de la reencarnación. El Hinduísmo es el más fuerte seguidor de esta creencia de que nuestras almas renacen a la vida en sucesivos cuerpos después de la muerte hasta que alcanzamos descanso (Moksha) del ciclo de muerte y renacimiento. También el misticismo judío ha sido partidario de esta idea.

Yo, particularmente estoy de acuerdo con quienes piensan que el mejor argumento para sustentar este concepto, es pensar que la perfección espiritual (basada en méritos tales como amor, honestidad, integridad, bondad, compasión, indulgencia, y justicia), es muy difícil de alcanzar en una sola vida, y consideran entonces que siendo Dios misericordioso, indulgente y compasivo, nos ha de dar otra oportunidad para alcanzarla.

Como los espíritus han de pasar a través de varias encarnaciones, se deduce de ello, que todos hemos tenido varias existencias y que tendremos otras, más o menos perfectas, sea en esta tierra o en otros mundos”. –Dr. Gérard Encausse.

Con este claro epigrafe nuestra eximia poetisa Isabel Díez Serrano entroniza su admirable poemario, en cuyo transfondo subyace (como se dijo antes) su creencia en el debatido tema de la reencarnación, tema para el que ella presenta sus versos en primera persona representando el alma en su tránsito de una vida a otra en los diferentes planos de evolución.

Comenzaré diciendo que la autora, muy acertadamente ha ilustrado su libro con fotos de Meagan de Oregón, en su estado de gestación progresiva (págs. 19 y 73) Al lado de la primera imagen (mostrando su vientre de lado) vienen sus versos “Del mundo de donde vengo / traigo aún mi pesar; / en el espacio azul / he dejado preguntas terrenales / que nadie contestó, / tan sólo fui empujado / por un sinfín de rostros / hacia un viaje oscuro / carrusel tiempo-espacio / que había de nutrirme / hasta ser nuevamente”.

En el poema que encabeza Estoy en el principio de la carne (pág. 14) el ente anímico nos habla de su transitorio estado gestativo dentro del vientre materno que tras de nueve lunas lo incorporará al ciclo en que deviene siempre la creación: Estoy en el principio de la carne. / Un clamor de aguas vivas / va templando mi forma. / Ayer, nada sabía. / Todo es oscuridad. / Al cumplir de las lunas / la luz del mundo / golpeará mis retinas aún humedecidas, / seré puente-cristal / entre el día y la noche, / rosa aturdida de temblor luminoso, / efímera aventura / que se incorpora / al misterioso vértigo de la creación.

Por supuesto que adentrándose en el debatido tema de la reencarnación, no podria haber faltado en sus versos la consideración sobre el Karma, que según el Budismo y el Hinduísmo, es la doctrina sobre la responsabilidad de nuestros actos en todas las reencarnaciones, que explican y justifican nuestra buena o mala fortuna en la vida por la cual estemos atravesando. Así pues el Karma viene a ser la ley de causa y efecto. La casualidad no existe. Hay Karma bueno, y Karma malo. Es la “deuda” que contraemos por el mal, o el “cobro” por el bien que hagamos. Afincado en esta doctrina, en el libro “Lazos de Amor” de Weis, Federico Nietzsche dice: “Mi doctrina es: Vive de tal modo que llegues a desear vivir otra vez, éste es tu deber, ¡porque revivirás de todas formas!.” Y siempre regresamos ya que esta vida es una escuela y cada vida es un grado más adelantado que el último.

Cosechamos lo que sembramos. Somos responsables no sólo de nosotros mismos sino algunas veces también de los demás, de la comunidad, y del planeta. Asi pues existe el Karma Individual, el Karma colectivo, y el Karma planetario. Y tal parece que nuestra querida Isabel espera aún su premio mayor, el que ella por sus múltiples méritos se merece. Asi lo vemos en su ya mencionado poema Del mundo donde vengo (pág. 18) cuando se expresa así: […] Alguien bajó hasta el valle / a mostrarme el camino para cumplir la ley / de los karmas que aún me pertenecen. / La luz del universo me subyuga, / el atrio de mi casa resplandece, / mi paz, / la paz que conseguí, / se ha quedado dormida / en el tiempo y olvido.”

Hemos de observar que nuestra poetisa regularmente se refiere al ciclo de muerte y renacimiento, con un lenguaje metafórico de gran elevación mística: “carrusel tiempo-espacio” (pág. 18); “misterioso vértigo de la creación” (pág. 14); o “el milagro del hueso y de la carne” (pág. 75).

En su poema He venido de nuevo (pág. 25) nos habla de una nueva reencarnación con estos versos: He venido de nuevo / a encerrarme en la carne / a este mundo de incógnita del cual nada recuerdo. […] De nuevo encontraré la fuerza de la vida; / ayer, era pura conciencia y habitaba en un sueño, / un sueño que es la muerte,

Nos habla del tránsito de un cuerpo a otro, cuando plasma estos versos de la página 33: Este río de olvido / que de fechas vacías está lleno / y en cuya plenitud el poeta se ahoga… […] Cambia mi vida pero mi muerte es única. […] Olvido dulce y largo donde el cuerpo / inocente se baña en las tinieblas / de la tierra mutable…” A este respecto Brian Weis nos dice (pág. 104) de “Lazos de Amor”: “El cuerpo y el alma son como el coche y el conductor. Recordemos siempre que somos el conductor y no el coche. No debemos identificarnos con el vehículo. […] El conductor, el alma, nunca cambia.. Sólo cambiamos de coche.” Así también nuestra poetisa nos lo dice en su poema (pág. 29) Porque nadie regresa de la muerte / y permanece siendo el mismo hombre. Y más adelante prosigue con estos preciosos versos que en mi emoción, no he podido eludir por su aquilatado simbolismo: […] en esa soledad que es estandarte / de eternidad, / pude abrir el recuerdo con signos ancestrales / y aprender en la piel del Universo / que soy viejo en lucir ciudadanía, / que otras veces / llegué a encarnar poemas / con cuestiones / que ahora se hacen respuesta. / Hombre, / sombra,/ escultura / tallada / al compás de la muerte repetible y austera.

Según la teoría, las reencarnaciones cesan cuando el individuo ha desarrollado el amor por todos sin distinción. La meta es el amor porque Dios nuestro creador es amor, y la naturaleza siempre busca unir por medio del amor. Curar y reformar por medio y para el amor. Así nuestra poetisa Díez Serrano lo expresa en la página 36 : ¡Amor! ¡amor! Gritamos. / Si Dios ya nos lo entregó.

Y continúa en la página siguiente: Palabra más encendida y elocuente / no ha sonado en los ámbitos del mundo. / […] He aquí el clamor del hombre: / nacemos del amor / y al morir / sólo Amor encontramos.

Siendo como antes se dijo: que la vida es una escuela, una experiencia continua de crecimiento, en la página 55 Isabel corrobora esto cuando se manifiesta asi: Se aprende de la vida. / Se aprende de la muerte / al estrenar la infancia.

Isabel introduce la parte III de su poemario con un epígrafe que reza así: “Antes de nacer, el niño ya ha vivido / y la muerte, no termina nada” – M. Fontaine “Egipto” 424. De ahí quizás que se dé el caso de los llamados “niños prodigio”. Algunos de estos, hablan lenguas extranjeras sin haberlas aprendido con anterioridad (capacidad a la cual se denomina “xenoglosia”); otros niños vienen a la vida con una maestría musical o artística como si hubiesen tenido una previa capacitación para ello.

Extendiendo un poco más la mirada por otros derroteros de la inspiración de esta admirable poetisa, observamos que aupada por su insaciable inquietud intelectual e inquisitiva, en elevada inspiración poética, su estro traspasa los límites físicos y como en una transmutación humana de gran sensibilidad femeninamente maternal, navega como un feto por los secretos y misteriosos laberintos de la gestación, como podemos verlo en su poema de la página 72 (el que precede a la foto de Meagan de Oregón mostrando el perfil de su avanzado estado de embarazo): Estas aguas pacíficas me aduermen, / estas aguas que llegan columpiadas… / Madre de todos los hombres / mujer que me enamoras

aún antes de nacer. / Qué bien me encuentro en casa , arrebujado / alcanzo mi dedito y lo llevo a la boca . / Me sabe a mar, a ti, a dulce laberinto / que no entiendo / ni veo, / todo es opaco aquí, todo esclarece / cuando tú te levantas y te envuelves / la túnica del Sol.

Nuestra poetisa cierra su poemario (pág. 94) con un soneto magistral de altísimos quilates líricos con el que resume -por decirlo así-, el papel de cofre y nido reencarnador de vida de la madre: He nacido por fin, yo te busqué, / me guardaste en tu entraña , miel-cobijo, / madre tan sólo una, amor me dijo / y contigo en tus aguas me embarqué. […] Gracias doy por cumplir con lo pactado, / llegué a ti y me amaste en el momento / en que tu corazón y el mío, doble acento / se hicieran uno en cuerpo desdoblado. / Doble latir, doble existencia, un nido. / ¡Gracias, por no ser carne en el olvido!

Invito a los lectores a disfrutar sabiamente navegando deleitosamente por las páginas de En brazos de la Tierra. ¡Verán que éste es un regalo para el espíritu!

En la solapa de este poemario aparece una breve mas sustanciosa biografía de esta insigne poetisa, cuya cuna arrulló el Guadalquivir, y La torre del oro cual centinela sus pasos vigiló. Díez Serrano es una exitosa mujer de gran intelecto, talentosa, intensa, libre pensadora, vertical en su amistad, y humanamente bien equilibrada y noble, como el filántrópico ser que es. Guardando una armoniosa personalidad, sabe ser flexible dentro de la reciedumbre espiritual de roble que la asiste. La sangre andaluza que corre por sus venas, la hace ser notablemente carismática y vibrante como su expresión poética, y agradable en el trato con ese joie de vivre que la anima. Si determináramos escribir en más detalle sobre su transparente y ejemplar andadura lirica y personal, se nos irían páginas tras páginas para hacerle verdadero honor; y bien podríamos decir sin incurrir en hipérbole, que ella en su trascendental y paradigmática andadura, ya ha escalado un plano muy alto de conciencia cósmica. A continuación me permito transcribir la mencionada nota biográfíca:

Isabel Díez Serrano: Sevilla, residente en El Escorial (Madrid). Poeta. Promotora Cultural. Crítica literaria. Antóloga. Treinta libros publicados entre ellos: Antología de la Poesía Cósmica, México. Te esperamos, Chile. Testigos del amor y la locura, España. Aromas de relámpagos, México. Relámpagos interiores, España. Controversia y aplomo, México. Publica en revistas de España y América tanto en papel como en la red. En más de 70 Antologías. Traducida a varios idiomas: Poemas musicalizados por varios autores.

Premios: Alhoja De plata, Sánchez Brum. Mención de Honor Prometeo de Poesía. Accesit mundial Fernado Rielo de Poesía Mística. Trofeo Reina Amalia, José Gerardo Manrique de Lara (Asoc. De Escritores y Artistas Españoles). Mujer 2010 en Cultura por el Ayuntamiento de la Leal Villa de El Escorial, y otras Menciones de Honor.

Dirije la Tertulia Príncipe de Asturias y la Revista Oriflama www.oriflama.es

Quién es quién en las Letras Españolas desde 2003.

¡Elevemos pues nuestra voz al unísono exultantes por el orgulloso triunfo de ISABEL DÍEZ SERRANO quien con vara alta en el claro lirismo de su hontanar poético, ha puesto una estrella más en el firmamento de nuestra gloriosa Lengua Cervantina!



LA IRRADIACIÓN METAFÍSICA

EN LA LÍRICA DE ISABEL DIEZ SERRANO

Por Bruno Rosario Candelier


Adivino una luz y resplandece
y es preciso crecer para aprehenderla.
(Relámpagos interiores, p. 24)


A Fredo Arias de la Canal,

Impulsor del Protoidioma de la poesía.


Cuando en los primeros días de mayo del cursante año (2011) varios poetas dominicanos fuimos a San Lorenzo de El Escorial, de Madrid, a la celebración del IV Congreso Internacional del Movimiento Interiorista, entre los poetas españoles estaba Isabel Díez Serrano (1), que amablemente se me presentó y me obsequió un ejemplar de la producción antológica de su creación poética.

Al mes siguiente, recibí una atenta misiva suya vía electrónica, con esta coordenada <isabeldserrano@oriflama.es>, fechada en El Escorial, el 18 de junio de 2011, cuyo contenido cito:

Estimado Bruno Rosario Candelier: No sabe la satisfacción que tuve al conocerle por unos momentos, aquí en San Lorenzo de El Escorial. Gentilmente me regaló su libro de Fundamento estético del Interiorismo, a cambio de mi Antología Relámpagos interiores. ¿Casualidad o causalidad?  Lo he leído con fruición, ya que lo que se dijo por parte de Teo y por Vd. mismo me impresionó lo suficiente como para prestarle todo mi interés. Creo que estoy de lleno dentro de este movimiento que hasta ahora desconocía.  Mire usted por donde no sabía que asistirían al acto Teodoro Rubio ni Emilio Rodríguez a quienes conozco desde hace muchos años a través de nuestra poesía y nuestras Asociaciones de Escritores y Artistas Españoles, pero hacía gran tiempo no nos veíamos a causa de que yo cambié mi domicilio a esta localidad de El Escorial hace cinco años y no visito apenas la capital. Emilio tampoco, desde hace mucho más tiempo.

  Pero y para mayor sorpresa hablo de Ud. Bruno a un gran amigo literario, investigador del lenguaje poético y descubridor del Protoidioma: Fredo Arias de la Canal y me cuenta que le conoce hace mucho tiempo y tienen frecuente correspondencia.  Esto ya terminó de alegrarme mucho más pues conozco a Fredo  al menos hace veinte años, incluso he estado en su casa de México, invitada para dar una conferencia sobre Sor Juana Inés de la Cruz, hace tres años o algo así y recientemente él ha visitado nuestro país ya que como sabrá tiene familia en Asturias y cuando viene siempre para en el Hotel Palace aunque sea de paso y nos invita a mi esposo y a mí a merendar. Siempre es un placer estar con él por su sabiduría y su comportamiento tan gentil con todo el mundo.  Como ya sabrá, Bruno, es el mecenas de los poetas, sobre todo de los más desfavorecidos económicamente y sobre todo también de los que él considera, a través de su lenguaje  cósmico, oral-traumático, metafísico, tanático.

Todo ello ha contribuido a que me sienta con el grupo  (en el que ya me han inscrito Emilio, Teo y José Nicás), como en mi casa. Su libro Fundamento Estético me ha encantado, como tesis, como enseñante y como amistoso-humano.  Es preciso leer sus misivas tan cariñosas para darse cuenta de cómo debe de ser su persona. Casualidad también que a mí el género literario que más me gusta después de la Poesía es el Epistolar. ¡Lástima que esto se ha perdido algo, al menos en la profundidad por culpa de Internet!  Me encantaban las cartas a pluma y entregadas en mano por el cartero que llegaba al buzón de casa.  Tengo miles de cartas de grandes personajes literarios contestando a mis libros, al igual que yo hacía con ellos.  Pero amigo, la vida avanza y no podemos detenernos. Dejémoslo como está, si no queremos retroceder, lo cual significaría "parar".

Bruno, no me salen ahora mismo las palabras exactas que están en mi corazón porque quiero a toda prisa escribir antes de que pase más tiempo y quiero que sepa que la lectura de su libro me ha impactado y de qué manera, para habérselo contado yo al amigo mexicano.  Me alegra mucho también de que ambos estén en la misma línea y que solamente difieren en una:  quizás en la mística, uno piensa que viene de Dios y el otro del cerebro, o algo así, perdón por las explicaciones tan llanas, de eso tendríamos mucho que decir los poetas, pues los hay, creo de las dos clases, yo misma a veces me veo tan abstraída que no siento la escritura, ni siquiera me veo pensando, entonces me pregunto al día siguiente ¿Y esto por qué lo he dicho?,  y ¿por qué de esta manera?,  y no hay respuesta.  Es entonces cuando pienso que viene de algún lado pero no del pensamiento, yo no pensaba en esos momentos, sólo escribía. Luego hay otros momentos como cuando haces un soneto y la misma rima te hace pensar y sabes que estás pensando aunque te lleguen las palabras ya por la experiencia, pero piensas en la rima, en la medida, en un sinfín de cosas mientras que otras muchas veces no. Admirado Bruno, no quiero extenderme más pues ya pienso (ahora sí pienso) que hemos de hablar alguna vez más sobre temas tan interesantes que nos sugieren la Poesía, cierta clase de Poesía. Y para no cansar ni aburrirle más, por el momento le envío mi más sincero abrazo de amistad, esperando ser acogida por usted en su Movimiento Interiorista, que tanta alegría ha suscitado en mí. Isabel Diez”.

Al día siguiente, di formal contestación a tan interesante carta de la poeta española, en la que le comunicaba por vía electrónica lo siguiente:

Muy estimada Isabel: Fue recíproco el gozo que produjo nuestro encuentro en San Lorenzo de El Escorial, con motivo de la celebración del IV Congreso Internacional del Interiorismo. Casual o causal, de cualquier modo siempre es positivo y estimulante ampliar el radio de acción con personas de tu categoría, lo que nos potencia y enriquece, mucho más al compartir el sentimiento de identificación con el ideal interiorista de la creación, ámbito y meta de nuestra vocación más alta. Desde luego, nunca olvido el axioma del pensador presocrático Leucipo de Abdera: “Nada sucede por azar, sino por razón o necesidad”.

Sin duda, tu creación poética afina esencialmente con los postulados estéticos del Interiorismo y me alegra saber que ya te has vinculado a nuestro movimiento, razón por la cual me complace extenderte mi calurosa bienvenida, pues sé, además, que con tu obra, tu talento y tu estímulo, se potencia esta tendencia estética que ha surgido para enrumbar la creación literaria hacia la dimensión esencial y trascendente de la creatividad.

Celebro también tu vínculo con Fredo Arias de la Canal, el gran mecenas de América. Admiro a ese eminente crítico y teórico mexicano, no solo por sus grandes conocimientos y su honda intuición estética, sino también por su vocación altruista a favor de la expansión de nuestras letras, cuyas publicaciones han significado un encomiable espaldarazo al quehacer poético de la literatura hispanoamericana, secundado a través del Frente de Afirmación Hispanista. El enfoque de Fredo Arias es válido, como lo es también la revelación, en la que creo, pues hay vertientes de la creatividad, como la inspiración, que vienen del Numen, de las Musas o de la Sabiduría Espiritual de la Memoria Cósmica o de la misma Divinidad. Ciertamente hay muchas intuiciones que proceden de la percepción de la realidad, cuando sintonizamos sus efluvios y, en estos casos, la teoría de Fredo Arias es válida porque ahí intervienen las neuronas cerebrales, que siempre juegan un rol en el proceso de la creación.

Estimo que los poetas, sobre todo, los metafísicos y los místicos, son amanuenses del Espíritu, vale decir, intermediarios de una Potencia Sobrenatural que “sopla donde quiere”, como dice el texto bíblico. De ahí la grandeza de los creadores que, desde su sensibilidad estética, establecen una profunda conexión con la Energía Superior de lo Viviente, como es tu caso. No dudes, querida poeta y amiga Isabel, que te he incorporado con emocionada satisfacción al Movimiento Interiorista para seguir alentando, con tu presencia y tu obra, el ideal de crecimiento espiritual a través del arte de la creación poética.

Una faceta positiva del correo electrónico es el hecho de la reactivación del género epistolar, que valoro mucho en razón de que, al ser más ligero y fluyente, concita más atención y es un magnífico vehículo a través del cual podemos comunicar, pese a la brevedad de la misiva, algunas intuiciones esenciales, sin obviar el sentimiento o la expresión de la belleza, si está a nuestro alcance plasmarlos. Al agradecerle tu valiosa carta, recibe mi saludo emocionado y cariñoso. Bruno Rosario Candelier”.

A esa comunicación siguió otra de la autora sevilllana, que también cito:

Querido amigo, ya: No sabe cuán feliz me ha hecho su pronta respuesta, sus palabras hacia mi persona y mi obra, su aceptación al Movimiento Interiorista. Le agradezco en el alma esta deferencia, sin que ello signifique que se aumente mi ego, ay Dios, tan cerquita estamos siempre los poetas, el hombre en general... Su interpretación sobre los poetas metafísicos o místicos me hace mucho bien, ya que siempre supe que iba "contracorriente"  y me hacía sentir a veces como "un bicho raro" sin llegar a pensar que estaba loca, sino que algo había dentro de mí, que está, creo, en todo ser humano pero que, sin embargo, es preciso descubrir. Yo le di "a la caza alcance" en un solo instante, sin saber cómo ni por qué. Pero fue y eso para mí es lo real de mi existencia. Lo difícil es captar las palabras para contarlo a los demás. 

Recibo su ponencia "Conciencia y creación poética en la lírica de Roberto José Adames". Leo con atención e interés y me admiro de veras de que se pueda penetrar tanto en unos cuantos poemas que aquí se muestran. Tanto desde el Movimiento Interiorista que usted representa, como desde el Protoidioma proclamado por nuestro común amigo Fredo Arias de la Canal, ¿divinidad? ¿paleocortex cerebral?, ¿inconsciente colectivo? Los poetas, al menos yo, nos quedamos boquiabiertos a veces, tantas veces de los resultados que los estudiosos como ustedes pueden sacar de nosotros, los humildes poetas que no aspiramos más que a comunicar aquello que se nos viene encima y no nos deja ni a sol ni a sombra, sin pensar en más consecuencias que el quererlo mostrar al mundo, o al menos al papel en blanco para un mejor alivio de tensiones, inquietudes, preguntas o de placeres sin resolver.  Menos aún, hay veces que sin ningún motivo sino empujados por una orden imperiosa de no se sabe qué ni de dónde. De cualquier forma, admiro su talento para descifrar el lenguaje tan especial de esta muestra tan cósmica de Roberto José Adames diría yo y dejo para nuestro amigo Fredo lo de  oral-traumático y que pese a los años que llevo dentro de su doctrina y su amistad, aún no he logrado comprender del todo.  Y mejor será que lo dejemos aquí, no quiero cansar de nuevo su espíritu bienhechor para que me tenga que contestar. Ya tendremos otras ocasiones en un futuro próximo.  Le felicito sinceramente por este estudio y le envío mi más cariñoso saludo.  Amigo Bruno,  me atrevo a enviarle un cariñoso abrazo. Isabel”.

Al corresponder a tan auspiciosa comunicación, le escribí a Isabel el 28 de junio de 2011 diciéndole: “Me encanta el contenido de tu mensaje, por el entusiasmo con que valoras el sentido de la poesía y la connotación exegética de la interpretación que hacemos los que nos dedicamos a la crítica literaria. Aunque hay un manto que impide ver el real trasfondo de lo que sus versos expresan, como le comenté a una poeta amiga, su realidad no es una mentira, sino una verdad oculta, que es diferente. No es lo mismo decir una mentira, que disfrazar con los procedimientos poéticos una verdad existencial o un planteamiento conceptual. Decir las cosas con el lenguaje de la poesía, aunque se mantenga oculta la motivación de su inspiración, como hace el poeta Roberto José Adames, es un procedimiento propio de la poesía, pues para eso están el lenguaje simbólico y las imágenes arquetípicas. Si el poeta canaliza en su creación expresiones que responden a los arquetipos oral-traumáticos propios del Protoidioma de la poesía, como ha enseñado Fredo Arias de la Canal (2), esa manera de escribir es una ingeniosidad de su don creador, indicativo de sus condiciones naturales para el arte de la creación poética.

   En virtud de tu talento poético, tú has podido, Isabel, hacer lo mismo en tu creación, dando a conocer lo que concita tu sensibilidad profunda, vertida en fórmulas estéticas con imágenes crípticas para canalizar las singulares percepciones que, desde tu sensibilidad profunda, puedes auscultar en la cantera de la sabiduría espiritual de la memoria cósmica”, termina la carta a la nueva poeta interiorista.

En efecto, los poetas tienen un vínculo especial con la Fuerza Espiritual del Universo para canalizar a su través verdades provenientes de esa cantera infinita. Alude la poeta radicada en El Escorial a la transmutación que su sensibilidad experimenta cuando entra en relación imaginativa, espiritual y afectiva con la sustancia de los elementos y el alma de lo viviente, como se manifiesta en su poesía (3):


Existo desde siempre,
llevo en el monte de mis manos
la sal del Universo.
Soy materia ambulante que se muta
y tantas veces con las sienes rotas,
un sabor a ceniza me estreno nuevamente.
Este irse y no irse es una farsa, una imagen fugaz,
el caz del río por donde ha de perderse la memoria.
Desde este sueño donde junto habitan
la tiniebla y la luz,
caigo de nuevo en brazos de la tierra,
hambriento de latido,
sin otra ceremonia que la carne
y el mito milagroso que la inflama.
(Relámpagos interiores, p. 26)

Los poetas han desarrollado la sensibilidad trascendente, por la cual se manifiesta la intuición estética y la intuición metafísica, que les permite canalizar la energía interior de la conciencia mediante la cual se interconectan con el vínculo del Logos, la memoria cósmica y la sabiduría universal. Con su sensibilidad estremecida, nuestra poeta canta al dolor que la convoca con el aliento sideral de lo viviente, como se aprecia en “Olvidó su canción mientras dormía”:


Fue verso confinado nacido sin palabras,
una triste manera de morirse,
lo demás fue grito de piedra, grito quebrado
desgarrando la orilla de la vida,
y la muerte era toda una amazona
que cabalgaba al aire devanaba la prisa.
El corazón rompía en el costado
y rayaba un mundo de tinieblas
sin canto ya, sin trino, con la raíz
ya casi descubierta desnudando el latir.
Tras dura lucha, entre luces y sombras
mil dolores ocultos y un verso confinado
ganaron los aleros de Dios, mientras vencida,
recogían los ángeles su aliento.
(Relámpagos interiores, p. 28)


Intuye Isabel que, a pesar del fuego que le impregna una porción del hálito sagrado, su naturaleza atisba una magra señal que la ata a una condición cambiante y pasajera:


El fuego, sí, era fuego, naturaleza o vida,
esa zarpa dispuesta que serpentea, arrasa
allá desde su altura pues que se sabe
virgen o milagro en actitud de entrega.
Y lo supimos tarde, cuando juntos, prendidos
descubrimos entre la esfinge nuestro caos,
nuestro rotundo mineral.
Oh fuego, majestuoso y libre,
música seca que engulles cuanto alcanzas
en todas direcciones, y mandas, vertical.
Todavía has de venir con tono grave
a rodear con brazos sapientísimos
un mundo cuyos cimientos ya se resquebrajan.
Mas nosotros no tenemos capacidad de sacrificio
y nos mantiene este profundo afán de sementera.
Déjanos, al menos una linde
para los tontos, los pobres o los místicos
que ya sabemos del sudor de nuestro pecho
y el humo nos asfixia de tan cerca.
Déjanos escapar de aquella madrugada
cuando teníamos el pelo de tan moreno, azul.
Aún llevamos en nuestras células tu estirpe.
Solo cabe esperar la lógica
de este reloj ardiente que es el hombre
y sepa darle marcha, atrás
en el momento exacto de toda conclusión.
Mas si me llamas…

(Relámpagos interiores, pp. 48-49)

Presiente la poeta la extraña sensación de sentirse uno y su contrario (luz y sombra, infierno/paraíso) cuando entra en sintonía con la naturaleza de lo viviente en cordial coparticipación y entrega:


Todo es cuestión de tiempo, me dijisteis
y yo dije, y de aire ya que la muerte es algo palpable
y se olfatea en este hospital blanco donde llama la nieve,
y los cristales gritan porque los toca el aire
limpio como una hostia que levanta la noche
despertando conciencias aún dormidas,
aunque se sienta frío, el frío del que nace
en esta encrucijada o laberinto
que a todos nos encierra pues que somos sus presos
y los árboles se cansan de mentir.
Pero ah, soy Acuario y me siento hecha de aire,
de sol, de luna nueva, el cielo es mi refugio
porque subo y desciendo y siempre permanece
y se alquilan balcones para mirar al mundo.
No me dejo engañar, el aire que me lleva y trasciende
mi pecho no es solo imaginario,
con los ojos abiertos, veo altura, colores girando sin cesar
y las sendas se abren y móviles se crecen,
alcanzan precipicios que no llegan a infiernos,
ya que infierno está dentro y dentro, paraíso.
(Relámpagos interiores, p. 52)


Al contemplar el mundo circundante, la poeta se siente una sola cosa con todo lo existente desde la esencia primigenia que unifica a fenómenos y criaturas en comunión mística con lo viviente:


Yo sabía esta casa,
allá en la lejanía de mi tiempo, yo la soñaba.
Hasta el silencio en ella es música, armonía
y la vida se crece en sus contornos y ahora
el agua canta en este día pleno,
canta a mis pies minúsculos que golpean la yerba.
Una ola de dicha me envuelve, me agiganta
y mis ojos recrean el baile de la espuma.
Respiro hondo e intuyo que Dios me ha penetrado
y todo, fuera y dentro se amansa, se unifica.
Los árboles se inclinan por verse en el espejo,
parece que nos hablan con un lenguaje antiguo.
Las piedras marcan límites que la danza rebasa
y nace el musgo niño que adorna y enriquece.
Vuelvo de nuevo a casa, el tiempo se ha borrado
y me siento hecha de aire, de sol, de hierbabuena.
Qué fácil es perderse, fundirse en este valle y esta casa
encendida que hace siglos de luna esperaba. Me espera.
(Relámpagos interiores, p. 57)


Al sentirse atada a la “noche oscura del alma”, sensación que experimenta con la contrición consecuente, desde su particular condición de poeta y de creyente, clama Isabel al Amor que su corazón anhela:


Sobre mi frágil carne
hoguera, verbo nuevo, corazón que galopa
y repito tu nombre, mi Dios, el tuyo solo.
Prisionera de ti, mendigo de tu pan
que es pan de Amores
y yo para tu Amor nacida, peregrina del agua
que apacienta mi cauce, que nunca el desaliento,
la culpa o el pecado detengan mi andadura,
yo, caminando en la luz, la perfección.
Tú solo mi tesoro, mi espejo, mi aleteo.
Náufrago de tu mar, borrachera divina
que perfora mi entraña.
Que mi grito y mis lágrimas se enreden en tu estela,
mi temblor sea ascua esperando la muerte
-paloma herida, cárcel y delirio
calofrío que recorre mi piel y la traspasa-.
Te ofrezco mi cansancio, mi voz de bajamar,
estos ojos diezmados por fuego y por cellisca
que otros días brillaron con prodigio divino.
(Relámpagos interiores, p. 95)


La poeta tiene la sensación de sentirse conmocionada por el impacto de un relámpago que estremece su sensibilidad al entrar en contacto con un hondo aliento cósmico:


Y qué de las cigüeñas, de febrero.
Siempre, poetas, cantando a los azules.
Llueve, el agua se estremece en las baldosas,
taconea y llueve, el aire se nos colma
de una música nueva,
ayer un vendaval, hoy aguacero,
y se ven los tejados de un color de aventura.
Mi ventana se empaña
con el aliento fácil de la respiración.
Tantas tardes iguales pero hoy tan distinta
porque me estoy nutriendo de un relámpago
que irrumpe en estos muros.
Estoy sola y me da por mirar tras los encajes
y no descubro nada más febrero que llega
y nunca lo había yo cantado.
Qué deciros que no sepáis vosotros…
ah, sí que estoy sola y que llueve
y eso no es común. Y espero, espero.
(Relámpagos interiores, p. 200)


La poeta española experimenta, desde el vértice de su sensibilidad profunda, una honda conexión cósmica con la Energía del Universo que la estremece y le insufla el poder de creación, canalizado con el lenguaje del Protoidioma de los poetas, como lo hace en “Semejantes a estrellas”:


Mi alma los acogió cuando llegaban
y en mi cintura los sentí crecer.
Semejantes a estrellas calentaron mi entraña
y poblaron mis surcos con estrenada sangre.
Dos pulsos compartieron mi tierra ya labrada.
Dos luceros en mientes calándome la carne.
Y esperé, como espera la gota de rocío
resbalar lentamente, mirándome hacia dentro
redonda desnudez.
Dos gotas, una a una tatuándome silentes
con armonioso ritmo pero distinta voz.
Dos suspiros, dos sonrisas,
dos lágrimas blancas me nacieron.
(Relámpagos interiores, p. 203)


En virtud del vínculo que la energía interior de la conciencia establece con la totalidad de lo viviente, la poeta es canal del torrente espiritual procedente de la memoria cósmica, que su lírica engarza con los arquetipos del Protoidioma y el aliento de la visión interiorista de la creación:


Han sido muchos siglos los que por mí pasaron.
Entre la luna y yo siempre hay un aleteo.
Sé que algo muy ardiente me persigue
mas no veo su rostro
por eso el hambre a veces llega y reclama su sitio.
Este ir y venir, ese andar preguntando…
los recuerdos son parte de la vida,
los sueños, el futuro
y se detiene el tiempo allá donde queramos,
el grito adolescente, la angustia de ser hombre
finalmente, serenos, esa serenidad, hermanos,
que nosotros mismos tantas veces dejamos abortar.
Mientras, nos vamos desviviendo, dejando en el camino
esa herida que no puede cerrarse
porque no ha sido ungida con amor.
(Relámpagos interiores, pp. 210-211)


Con su visión interiorizada (4) mediante su conexión íntima con la esencia del Universo, la poeta española intuye el alma del mundo expresada mediante los arquetipos cósmicos:


Hay rosas de silencio en mi jardín
panal de besos, íntima caricia,
de los árboles bajan zafiros invisibles,
veo alzarse las aves, dejar su dormitorio
y al césped saludarlas por si luego más tarde.
El sol abre su pecho, sigue el agua su canto
y hasta la hiedra calla mientras se aferra al muro.
Te miro, madre observo.
Se te ha puesto la boca cual pálido rubí,
los ojos cual diamantes de apagado fulgor,
muy cerca del ciprés, del viento, de noviembre.
(Relámpagos interiores, p. 212)


La poeta experimenta el sentimiento de coparticipación con lo viviente y de todo con el Todo en virtud de la ternura cósmica que embriaga su costado para sentir esa integración de criaturas y elementos bajo el predicamento del vínculo que unifica y exalta la condición ontológica:


Supone un día de espacios siderales.
Ascendí por la ruta del verso.
Una música virgen me circundaba el paso
y es ahora la mar la que me llama
tan cargada de frutos, tan de incógnito
que una gota de espuma entre los ojos
me hace recordar que todo es Uno y Todo.
Que puede haber estrellas vegetales,
pájaros marineros y peces voladores
que habiten las ciudades de la luna;
que el sol se nos presenta
volcán, fósforo, antorcha
que ilumina los valles más profundos del hombre
y los rayos de Dios nos atraviesan concéntricos
y no hay escapatoria; todo es común,
todo es común a todos, como la primavera
nos nace cada marzo
y hace crecer espigas que derraman
su grano en el granero, solo para unos cuantos.
Los hilos fraternales nos detienen a veces el combate
porque son inocentes todos los que no llegan.
Hay heridas que sigo reclamando
desde la orilla donde me contemplo;
quiero otear el campanario aquel
y decirle a las nubes que no duerman,
que derramen sus aguas sobre el mar,
el mar que está despierto dando abrigo a la vida.
Que se quiebren sus bordes,
que nunca se detenga y se llenen sus fuentes.
Hay fuentes, hay caminos, hollados hay estelas, crepusculares.
Tengo aroma de pinos y la sangre caliente.
Tengo sal en las manos y el sabor primigenio del mar.
Tengo diminutas estrellas que me mantienen viva
una niña desnuda
y una fuerte esperanza de crecer y llegar.
(Relámpagos interiores, pp. 255-256)


Compenetrada con la energía interior de lo viviente, la poeta sevillana vive el sentido de la poesía bajo la llama que activa la energía interior de la conciencia con los arquetipos del lenguaje de los poetas:


De tu verbo aprendí, cogí el gusano
del diario escritor, cuasi poeta,
hablaba con mi Dios y en mi delirio
me agarraba a la pluma -sol ardiente-
calentando mis manos su fluido
líquido azul, que de la mente alquimia.
Camino esplendoroso, la Poesía,
perdí el pudor, el miedo de decirme
que amaba lo inconsciente, el Dios de lo creado,
la lectura que siempre fue narcótica
veneno dulce, despertando al tiempo
placeres que dormían, telarañas
de una mente o cerebro al rojo vivo.
Tu voz de ruiseñor, mística y plena
me llegaba serena y amatista
tiñendo mis tejidos, mis vocablos.
Sedienta de palabras, comencé a vomitarlas,
primero fueron lágrimas
después risas, aúllos, tardías esperanzas.
Bebí de tu licor y me embriagaste
y hoy bebo, bebo, bebo mil vasos diferentes
que tiene la Poesía, hasta anegarme.
(Relámpagos interiores, p. 291)

Compenetrada con la onda lírica y estética de Pablo Neruda, la cantora de El Escorial otea, desde su eminencia metafísica, el aliento que hermana a los poetas bajo el torrente de las musas o de la memoria cósmica:


Amor, amor, que me dejaste
tan vehementemente trasnochada,
mis lágrimas resbalan, se hacen hueco
y riegan las petunias que plantaron nuestros días de abril.
Nuestras manos unidas, ese abril caminaban la tarde,
bajo el árbol, el árbol, ya mi tarde es noche,
siempre noche y tan de luto
que atraviesa el cristal como una espada
que se hunde en lo infinito. Latidos, turbios pájaros
que cantan hacia adentro, desconsuelo
garganta siempre seca, enronquecida,
tan plena de oleaje, de ojos verdes
que lloran y enceguecen la mirada.
Mi tiempo es ya cautivo de la muerte
no veo más que sombra ya, y mi pelo
-incontrolable zubia desbocada-
se vuelca, amarillece enfebrecido.
Mi frente se hace pálida, presiente el peso
del adiós la despedida del sueño que nos trajo
aquel eclipse de sol, de luna nueva, amanecida
de nunca primavera y mil colores
ardientes que armonicen el paisaje.
Negro olor en la almohada.
Mi vino es vino agrio y el odre se me llena.
Ah Pablo, Pablo hoy te recuerdo
porque tengo el amor desesperado,
la canción que no entono porque es triste,
tan tristemente sola, opalescente…
quiero hacer una paréntesis, quisiera
colgar a la tristeza, de mañana
mas hoy es esta noche y aún puedo
puedo escribir los versos…”
(Relámpagos interiores, pp. 294-295)


Puedo sintetizar la creación poética de Isabel Diez Serrano, en cuya cosmovisión literaria aprecio los siguientes rasgos:

  1. Es poeta cósmica por el uso de los arquetipos del Protoidioma, identificados por Fredo Arias de la Canal. Los poetas conocen por intuición el lenguaje del Protoidioma, aunque desconozcan lo que ha planteado Platón, José Ortega y Gasset o Fredo Arias de la Canal.

  2. Es poeta interiorista porque mediante su intuición se instala en el interior de la cosa para conocer su dimensión esencial y trascendente, procedimiento recomendado por Henry Bergson y formalizado por Bruno Rosario Candelier en El ideal interior (5). Un creador es interiorista si aplica los postulados estéticos de esta tendencia literaria por identificación de su sensibilidad estética y espiritual, que le lleva a captar y expresar la dimensión esencial de lo existente.

  3. Es poeta española por origen, lengua y cultura, ya que asume y recrea por ósmosis literaria, el gracejo andaluz, el lenguaje castellano y la vocación mística española (6) en cuya virtud encauza sus sentimientos espirituales y estéticos para hacer de la poesía, canal de su sensibilidad, una expresión artística con sentido trascendente.


Bruno Rosario Candelier

Moca, Ateneo Insular, 9 de julio de 2011.-


Notas:

  1. Isabel Diez Serrano nació en Sevilla, vivió en Madrid durante muchos años y actualmente reside en El Escorial. Autora de varios libros de poesía y ficción, ha ganado numerosos premios literarios, despliega una labor de promoción cultural y dirige grupos artísticos y literarios. Forma parte del Grupo Literario del Movimiento Interiorista en San Lorenzo de El Escorial.

  2. Cfr. Fredo Arias de la Canal, De la filosofía al Protoidioma, México, FAH, 2005, pp. XIII ss.

  3. Los poemas que ilustran este estudio proceden de la antología de Isabel Diez Serrano, Relámpagos interiores, San Lorenzo de El Escorial, 2010.

  4. Henry Bergson, en Introducción a la metafísica y la intuición filosfócia (Buenos Aires, Leviatán, 1956, pp. 11ss.) desarrolla el concepto de que el poeta “se instala en el interior de la cosa”.

  5. Cfr. Bruno Rosario Candelier, Poética interior, Santiago, Rep. Dominicana, PUCMM, 1992, pp.9ss.

  6. Cfr. Dámaso Alonso, Poesía Española, Madrid, Gredos, 1972, pp. 69 ss. En esta obra el filólogo español asigna a la visión mística uno de los atributos distintivos de la cosmovisión espiritual y estética de la literatura española.




Relámpagos interiores” Antología 1984-2010 de Isabel Díez Serrano. Editorial Creación. España. 2010: Hermosa presentación y diagramación de una obra importante dentro de la Lírica Española, Isabel Díez nos entrega un banquete lírico que en gran parte es conocido desde hace más de tres décadas. Su Poesía pretende asombrarnos solo por su belleza y tratamiento depurado del lenguaje y lo logra plenamente. Gracias por su magnífico regalo.

Alfonso Larrahona Kästen

Correo de la Poesía nº 116
Valparaíso –Chile-


de  Lorenzo Suárez Crespo

Allá por el Escorial
e Isabel como testigo
observa danza de ombligo
y no la pasa tan mal.
Fredo Arias de la Canal

De brisa, ritmo y primores,
de los versos más vibrantes
en la tierra de Cervantes
se unieron danzas y honores.
Relámpagos Interiores
dieron luz a un recital
y una flauta celestial
ondeando en los siete velos
bajó un canto de los cielos
allá por El Escorial.

Tuvo magia musical
y entre los velos danzantes,
nunca fueron tan brillantes
San Lorenzo, El Escorial…
Se hizo el verso manantial
como la luz para el trigo
y al entreabrirse el postigo
de una tarde en su esplendor
Serrano, presentador,
Isabel como testigo.

Quien tuvo ese privilegio
ante las Musas se inclina,
Ana en la flauta, divina
y en la danza el sortilegio
de Gabi Gil, dúo egregio
que del buen arte bendigo.
Gloria al que lleva consigo
la experiencia que atesora
si al par de flauta sonora,
observa danza de ombligo.

Pidamos al campanario
diez campanadas por ti,
Isabel, si desde allí
En su lírico breviario,
se ungió de lo extraordinario
lo onírico, original;
es que al verter en caudal
Relámpagos Interiores,
las  chispas se vuelven flores
y no la pasas tan mal.

-------------------

Por “Relámpagos interiores”

Soneto después de los relámpagos.
Lorenzo Suárez Crespo, 4 de abril de 2011


La guitarra del tiempo se libera
en las Musas que advierten la señal
y ella anda y desanda el Escorial,
alado duendecillo  en primavera.

Con algo de Quijote  y de quimera,
golondrina de vuelo vertical
al azul, azul siempre inmortal
donde el beso de un ángel nos espera.

Voz del sol despertando caracolas,
canto de luna sobre enhiestas olas,
Isabel de la luz, de amor, del ala.

Que quiebra soledad, silencio y bruma
empapada de brisas y de espuma
en un eterno viaje sin escala.

Nicolás del Hierro  por “La pasión y nuestros días”

Isabel Díez Serrano:
positivo como guía
La Pasión de nuestros días
llega oportuno a mi mano.
Pleno en su sentir humano
halla en lo divino tanta
sembradura que transplanta
cosechas de cielo a tierra;
es la virtud que se aferra
al llegar Semana Santa.

Para Isabel Díez Serrano

La poeta de España

Un himno desearía componerte
que tuviera fantástico sonido
como gran homenaje a lo que has sido
y a lo mucho que queda aún por verte.

      La belleza de aquel valle del Jerte
        en plena primavera florecido
se puede comparar con ese nido
en donde haces perfecta hasta la muerte.

Esos versos que para mí tomara
recuerdan los de aquella otra mujer
que el Señor desde el cielo la llamara.

Admiro yo esa mente tan preclara
que el mundo tus sonetos al leer
la poeta de España te llamara.

        
                             Ricardo Aguado

 

A Isabel Díez Serrano

A mi poeta preferida

Tan solo tu sensible corazón
y el alma que el Señor te ha concedido
podían escribir este encendido
poema redactado a la sazón.

Seguro que elegiste aquel rincón
que tienes desde siempre preferido
y al llegar al final te has dirigido
a cantárselo a Dios desde el balcón.

La envidia que te tienen los cantores
que cantan en el coro Celestial
te convierten tus versos en amores,

acabando la obra los pintores
que a la luz de la Aurora Boreal
         los cambian en auténticos clamores.


                                                      Ricardo Aguado




  • CONTROVERSIA Y APLOMO, de Odalys Leyva e Isabel Díez Serrano

    Por: Manuel Mejía Sánchez-Cambronero. España


    A estas dos geniales poetas por este singular libro, que me ha calado desde el alma hasta el sentido.


    Los frecuentes apagones
    interrumpen el corcel
    entre Odalys e Isabel
    imponiendo condiciones.

    Fredo Arias de la Canal
    I

    Fredo Arias de la Canal
    de este TEXTO, propulsor;
    donde se muestra el valor
    de un dúo sensacional.
    Dos POETAS sin igual,
    una en Cuba, otra en España,
    las dos con excelsa maña
    y mejor saber hacer,
    ambas hicieron nacer
    el libro que me acompaña.

    II

    Francisco Henríquez también
    en esta hazaña intervino
    y dejó abierto el camino
    para que en un ten con ten
    las VATES, de su almacén
    cada una su aporte hiciera;
    y al blanco papel trajera
    sus versos uno por uno:
    y en el momento oportuno
    LA MALARA floreciera.

    III

    ¡Y vaya si floreció,
    una ahora y otra después;
    y en el transcurso de un mes
    la operación culminó.
    De ella este TEXTO nació,
    donde Odalys e Isabel
    con sus MALARAS de miel
    embriagan hasta el sentido;
    y desde el alma al oído
    corre un río de hidromel…!
  • Con el aval del Taller Prometeo de Poesía Nueva, recibimos desde Madrid (España) “El último espejo”, ganador de una Mención de Honor de esa Organización literaria: Isabel, escribe sin angustias, serenamente, aún cuando en ciertos momentos acusa la presencia de antivalores, siempre presentes en nuestra vida de relación. Acude entonces a la esperanza, como en estos versos dedicados a “las palabras”, donde el anhelo de compartir es evidente. Abelardo Troy en Diario Sur (Concepción).
  • Isabel Díez (Sevilla), tiene un verbo sencillo y austero, aparentemente fácil pero lejos de la facilidad cantarina que caracteriza a no pocos de Andalucía. “Ésta luz que no acaba/ éste sonido mágico/ esta sal y esta sangre/ van borrando mis huellas primigenias…” Va y viene su poética de una existencia a otro existir, es como un retorno o un fluyente manantial, como una noria que se surte de aguas diferentes… Nicolás del Hierro en : Valor de la palabra. Marzo 1989.
  • “En esta poetisa sevillana, afincada en Madrid, hay un afán elucidador, un claro empeño de enfrentarse a las grandes verdades –a las grandes incógnitas- del hombre y asumirlas discerniéndolas, desvelándolas, y en este sentido, le interesa más entender que explicitar. Su lenguaje es cuidado, pocas veces cabalístico y utiliza sus certinidades sin rodeos: “Porque nadie regresa de la muerte/ y permanece siendo el mismo hombre...” Carlos Murciano, en: “Alimentando lluvias”. 1990.
  • Quizás del Guadalquivir (nació en Sevilla) ha tomado el lenguaje, la potencia de los valores expresivos por medio de un ritmo pleno. La poesía de Isabel Díez es lluvia, lluvia fina... Victor Corcoba, en Cuadernos de Poesía Nueva. 1990
  • En Isabel Díez hay un afán de esclarecer, de encontrar la propia raíz del hombre. Deseo de universalización. Su hacer poético se apoya en la comunicación y el conocimiento. Poesía clara y lumínica, pero a la vez sugeridora y penetrante, que se clava como un dardo, mas no causa dolor. Se diría dardo dulce y acariciador, que remueve la consciencia, no la –conciencia- del lector y que es lanzado en el verso con la mayor gracia estilística. Francisco Mena Cantero, En: Valor de la palabra, Mayo 1991.
  • Isabel Díez ha sabido acoplar su experiencia de vida a un decir poético sereno y convencido. Y además sucede, y esto es de agradecer, que el lenguaje utilizado para la transmisión, se convierte en una suerte de quintaesencia de lo expuesto... Carlos María Mainez en: Antología de Prometeo 1991.
  • “... si tuviera que caracterizar la poesía de Isabel Díez, tan llena de complejidades, diría que es una poesía “vital”, pero Isabel no necesita violencias para expresar su vitalidad ya que las metáforas son de una limpia belleza, elementales, claras, hermosas también.. Manuel Alvar Director de la Real Academia de la Lengua Española (Blanco y Negro, suplemento literario de ABC)”. 24 de Diciermbre de 1994.
  • La poesía de Isabel Díez se hace filosófica aludiendo a los ciclos temporales, a la inquebrantable rotación. El poema del Fuego encierra una honda sabiduría... Sorprende la lozanía en la poesía de Isabel, su voz lírica, su contemplación de la naturaleza... “Yo sabía esta casa”; el valor poético de los presentimientos radica en su dosis de misterio. Pero además la forma lingüística “yo sabía esta casa” potencia hondamente la significación... Pilar Pueyo, en: Prólogo a Y el sueño se hizo voz. 1994
  • La poesía de Isabel Díez está impregnada de un misticismo y de una impresionante sorpresa por su presencia en el mundo. Su ritmo es siempre limpio, su vocabulario intenso e interno... Juan Ruiz de Torres Carta de la Poesía , 95.

  • …Isabel Díez Serrano está en posesión de numerosos premios y distinciones, y sus poemas han sido traducidos a varios idiomas. Su último libro: “La palabra es la sombra de las cosas”, son unos logrados pensamientos y cómo ella bien dice: “Me quedo como al principio, sin saber si el aforismo, el pensamiento, el axioma, son poesía. Tal vez sean las dos cosas”. Tras una detenida lectura por la yerba blanca del papel, uno se queda en la misma laguna, igual que ella. Sea como fuere, lo que sí es indiscutible es la densa reflexión y la mujer marcada en madurez, por cada uno de sus pensamientos. El viaje más importante/ y más largo/ es el que se realiza/ hacia el interior de uno mismo”. Conocedora de las debilidades e inquietudes humanas, en sus meditaciones halla respuesta y esperanza para todo: “Vive la vida, como si la vivieras para la otra/. Así, ganarás las dos.
    En su libro, también trata de los comportamientos; para los autosuficientes. Los que se sienten plenamente realizados/ nunca llegarán a realizarse” . para los engreídos: “Eres una ciruela dulcísima/ pero no puedes pretender/ que a todos nos gusten las ciruelas”, para el amor: “Yo no quiero lotería/ que amor, no cuesta dinero”.
    Busco en mi fichero otro de sus poemarios: “Marcada por tres fuegos”. Al abrir sus páginas, rápidamente vienen a mí los poemas ya leídos anteriormente. Dentro de Isabel se debaten sus anhelos, así como los miedos y las sombras. Al descubrirse ella misma paso a paso, lo hace de manera sosegada, sorprendida, pero siempre buscando la luz, queda bien reflejado en su poema “Y soy otra ”: Así pasaron días/ de pájaros sufriendo la derrota/ y de tristeza amarga que lágrimas acunan./ Ahora es sólo un recuerdo que arropo con mis brazos/ y en mi dulce vigilia descansa la locura/ y sé que no es tan tarde para quemar las huellas/ o dejarlas sonriendo, porque ya se han llenado/ de la arena y la cal que el tiempo modifica.
    La afectividad, el amor forman parte del propio ser, tan necesarios como la misma vida: “Te doy un beso limpio como un ala/ acaricio tu pelo,/ aprendo la sonrisa/ de tu voz/ reconozco la clave y olvido las palabras”.
    Apasionada, sentimental, rebosante de ternura para entregar y quedar dormida hasta el infinito, repleta de amor: “Se yerguen mis pechos a tu abrazo/ y en su cálido arrullo se adelantan/ al roce de tu beso”. Y como en todos, la muerte también ocupa su lugar, aunque distante en su pensamiento: “Tomé la tierra en las manos/ mientras soplaba el viento./ La tierra descansaba en el origen./ Pensé en la muerte y oí mi nombre,/ algún temblor de hoja/ bajaba en espiral hasta pudrirse…”
    Es sorprendente lo que podemos encontrar tras la poética de Isabel Díez todas las caras que expresa el sentimiento humano, entre el concepto figurativo y el experimentado. No cabe duda que la poesía de Isabel es toda experiencia, adquirida a través de sinsabores amorosos, ideales destruidos, de seres que desaparecen y dejan por herencia su recuerdo permanente. Pero la entereza, la sobriedad de mujer fuerte y segura en sus creencias hacen de ella torre firme. Aunque, como toda fortaleza también ella tiene su punto débil, la búsqueda materializada del amor idealizado o platónico que todos llevamos dentro. Amor, que posiblemente sólo exista en su interior e imposible en la realidad, porque sólo estará dentro de ella: “Sólo tengo mi mano y mi sonrisa/ y el amor que fluye del corazón/ y tengo a Dios conmigo/ y mi boca que no sabe cantarlo./ Si no es por la esquina de este verso/ y el verso de los ojos/ sin hacerse palabra, /y ese mirar las huellas de los hombres/ de luz a luz,/ si no es porque tengo la impresión/ de estar acompañada…/ Yo sé que tengo amor en las puertas del labio/ más qué pena/ que eso sólo, no baste.”
    de: Francisco Miguel López, en Diario Málaga-Costa del Sol . 7 Diciembre 1997
  • RÉQUIEM POR UNA MADRE: El recuerdo de la ausencia de la madre, le llena de todo lo bueno: nobleza, ansia de subsistir y regocijo. De su estro poético, la sencillez de su estilo sobrio, delicado y una riqueza asombrosa de vocabulario; el uso de libertad de formas poéticas radica en la originalidad de sus versos. Estamos ante una gran poetisa ISABEL DÍEZ SERRANO- a nuestro entender, digna de ser leída por los amantes de la buena poesía. Sus versos la sitúan para ser considerada, una de las grandes de Hispanoamérica, especialmente en su provincia de Sevilla, en Andalucía. Pedro Izquiedo-Tejido en : DIARIO 20 de MAYO, Periódico Semanal, California (Los Ángeles) Presidente de la Cuadratura del Círculo Poético Iberoamericano. 2002.

  • EN RÉQUIEM POR UNA MADRE. De Isabel Díez Serrano

se nota el sentir humano
como lo siente Dios Padre.
Por más que el dolor le ladre
como un can detrás de un muro,
su sentimiento es tan puro
que puede ser que florezca
su huerto y el can le ofrezca
cantos de gloria al futuro.

  • De Francisco Henríquez en CARTA DE LA POESÍA nº 18. Miami EE.UU, 2000
  • Isabel Díez Serrano es una autora española que ahora presenta TESTIGOS DEL AMOR Y LA LOCURA, obra poética cuya originalidad resalta en sus versos, dedicados a altas figuras de la letras. Desde Bécquer a Dámaso Alonso, de Whitman a Unamuno y otros muchos, que son invocados, en un haiku, un soneto, una simple estrofa o un poema polimétrico. Las formas son dominadas rítmicamente. Sus versos dicen mucho prosódica e intelectualmente. Luis Mario en: Diario de las Américas. Setbre-2002.
  • TESTIGOS DEL AMOR Y LA LOCURA: Recomendado para su lectura en la REVISTA QUÉ LEER, meses Julio-Agosto 2002.

  • ISABEL DÍEZ SERRANO, es una autora española que ahora presenta TESTIGOS DEL AMOR Y LA LOCURA, obra poética, cuya originalidad resalta en sus versos, dedicados a altas figuras de las letras, de Bécquer a Dámaso Alonso, de Whitman a Unamuno, de Gabriela Mistral a Vicente Cano, de Gracilaso de la Vega a José García Nieto, de Santa Teresa de Jesús a Gerardo Diego, y otros muchos, que son invocados en un soneto, un haiku, unas liras, una simple estrofa o un poema polimétrico. Las formas son dominadas rítmicamente y para cada figura invocada, Isabel Díez, tiene un mensaje, un recuerdo, una evocación, en el marco de una mujer que admira a los poetas que se han ido, siente un profundo respeto por ellos, y los honra con versos que dicen mucho prosódica e intelectualmente. De Luis Mario en: DIARIO DE LAS AMÉRICAS. Setiembre 2002.
  • Para quien ama la poesía y la divulga, tu libro, lleno de espiritualidad, de amor y de locura, teniendo como testigos a los bardos clásicos y los del mundo contemporáneo, no cabe duda que en todos ellos, has dado un mensaje a la Humanidad. Te felicito de nuevo por este brillante aporte a las letras… De Pedro Izquierdo-Tejido en : DIARIO 20 DE MAYO, 7-14 DE Setiembre de 2002. Periódico Semanal. California (Los Ángeles)
  • Los verdaderos protagonistas de este TESTIGOS DEL AMOR Y LA LOCURA… son otros poetas a los que la autora quiere, según los casos, rescatar del olvido, homenajear o agradecer su legado. Entre ellos están los clásicos como San Juan, Bécquer, Juan Ramón o Lorca, pero también otros menos conocidos, de cuya pérdida dice Isabel Díez: “volveremos a encontrarnos/ ya que cuando se ama/ no se desaparece del todo/ sólo se cambia de lugar. (…) Bien por el deseo de “transformar el mundo con poesía”, bien por ese “raro existir” de los poetas, bien por amor o por locura “siempre empiezo a morir/ cuando un poeta muere…” Esta es una edición aumentada y corregida del conjunto de poemas que obtuvo en 1996 el Premio de Poesía Mario Ángel Marrodán. República de las Letras nº 78 Año 2002.
  • ISABEL DÍEZ SERRANO, poetisa sevillana afincada en Madrid, versátil en sus temas, hace ahora el difícil, sobre todo peligroso, ejercicio de dedicar poemas a cultores líricos de todos los tiempos, de San Juan de la Cruz a sus contemporáneos Juan Antonio Villacañas, o a los que felizmente sobreviven al “duro oficio de tildar esdrújulas”, como decía Leopoldo Cuesta. En ese delicado quehacer, queda en general ilesa, y aún consigue, que es mucho conseguir, excelentes cimas en poemas como el dedicado a Vicente Cano, quizás porque no usa el peligroso “tú”. Aún mejor es uno de los que dedica, en tercera persona, a Garcilaso e la Vega (si el corazón me late en torrentera/ la sangre que hace rato casi hervía/ se desborda y cabalga por la era”). Curiosamente cercana al espíritu burlón y acre que animaba al toledano Juan Antonio Villacañas, reinventor de la lira, es una que le dedica: (“Así es la Poesía”)… “Nada, y aunque me leo” Sublevación de la melancolía”/, con humildad me creo/ y no es anomalía/ que es mucho Juan Antonio, que la lía” de Juan Ruíz de Torres en : La Pájara Pinta nº 14. Octubre 2002.
  • Isabel Díez Serrano, con su nuevo poemario conecta el espacio con la voz del alma, esta voz que busca más allá del tiempo, más allá de los sueños y los horizontes de un dios que sea siempre un cálido asombro y un cálido amigo entre los mortales Isabel canta, siente vibraciones, declara su fuego, eleva miradas, suspira palabras en un plano largo de místico abrazo. Es una poeta de variada métrica y temática. Te esperamos, muestra su gran misticismo que la acerca al gran Juan de la Cruz. Gravita en su palabra poética su característica mansedumbre, lo que le permite una expresión cabal, sutil, natural, de metáforas transparentes y espontáneas... República de las letras nº 86. Madrid. 2004.
  • “...Y empleo la palabra “entrega” con toda intención porque sí puede decirse en justicia, que toda la obra de Isabel Díez es una entrega generosa a su vivencia, a su emoción, a su modo de ver las cosas-sin importarle ir contracorriente si llega el caso-. El lirismo de la autora alcanza cotas memorables de finura en expresiones como: Y hablas padre, hablas. Te escucho adormecida. Escucho al fin tu voz que se fue cielo-adentro.” Beatriz Villacañas en: La Pájara Pinta nº 21. Madrid. 2005.
  • Es interesante que alguien meta el escalpelo metafísico-filosófico en los textos poéticos a ver qué sale. En el caso de Isabel Díez lo tenía fácil pues su poesía está constantemente en contacto con lo celeste y lo telúrico. Su estro navega por los océanos o vuela por las galaxias con la misma soltura que usted y yo viajamos a Segovia. Si alguien merece el título de cósmica, sin duda es Isabel. La primera sorprendida ha sido ella al verse antologada como tal por Fredo Arias de la Canal. La verdad es que esta antología me ha corroborado una vez más la solidez de su obra donde la inspiración y el lirismo sorprenden al lector constantemente. Tiene un fino oído musical. Utiliza en general metáforas embellecedoras y consigue con frecuencia imágenes impactantes. José López Rueda en: La Pájara Pinta nº 23. Madrid 2006 .
  • PRIMERO TEMBLOR (Pdf) de Isabel Díez Serrano. Creemos que “Del tiempo y sus ocasos” marcó la conquista del Lenguaje poético de la poeta. El presente poemario mantiene la altura que la expresa plenamente en el ámbito de lirismo puro que desea. El mar es la constante melodía que escuchamos, que nos conduce y gustamos. Es motivo de su canto y sueño. Felicitamos este nuevo poemario que la ubica entre las mejores voces del siglo XX., de CORREO DE LA POESÍA. Nº 99. Alfonso Larrahona Kästen . Otoño 2007.

  • (dic. 07) PRIMERO TEMBLOR, de ISABEL DÍEZ SERRANO: Preciosa obra poética de temática ancestral y primigenia. Poesía del Principio de la creación y de los enigmas que intentan ser descifrados por la autora. Poesía del mar, de la gestación de la vida y sus misterios. Dice Isabel: “el hombre pudo ser gaviota o dinosaurio”. La inspiración de Isabel Díez intenta dar respuestas a la historia “nuestra historia, escrita desde siglos”, “vivida desde el primer cero hasta el uno”, “primero temblor, primer latido…” que en medio del eterno desconcierto baja a los abismos, penetra los líquenes azules y arriba “dos alas fragmentarias”…
    Con los ojos cargados de misterio surge de la materia y esa materia que albergará su fin en la fecunda muerte, fue y es iluminada por el fuego del Ser Supremo, único e irrepetible que nos creó.
    Admirable poesía, profunda, nos remece hasta lo más recóndito. Toca la inmortalidad, la eterna interrogación de las edades milenarias del mar y los océanos en el origen de la creación: “tengo sal en las manos y el sabor primigenio del mar”.
    Poesía mayor sin duda alguna, renovadora y vigente. AZUCENA CABALLERO HERRERA Presidenta de la Sociedad de Escritores de Chile. FILIAL SAN FELIPE.
  • (dic. 07) MUY VALIENTE Y ELOCUENTE la intervención de Isabel Díez Serrano. Un cartel yo le alzo por lo valiente. Y otro cartel por el Frente de Afirmación Hispanista, que con el psicoanalista Credo Arias de la Canal de la cumbre universal ha logrado la conquista. Francisco Henríquez de: Opiniones y sentencias sobre el Protoidioma. NORTE 459-460 MÉXICO

  • (ene 08) De Madrid al cielo, pasando por El Escorial (Pdf), parece empezado en primavera, cuando a todos y cada uno de nosotros, por poco poeta que seamos, se nos despiertan los sentidos y dice en un Tanka:
    La primavera
    está dando color
    en los balcones
    y los hombres se pierden
    porque van calle abajo.

    Mas no se arredra cuando en “ esta Villa Leal, ésta isla de vientos, a veces casi gélidos”… o cuando siente las primeras lluvias, nos confirma: “sigue siendo mi casa/ cada día la abrazo con más fuerza.”
    Y nosotros, sin entrar en calificaciones poéticas, abrazamos a Isabel Díez y a su libro que hoy presentamos, en justa correspondencia. ANTONIO VICENTE RUBIO. ALCALDE PRESIDENTE DEL AYUNTAMIENTO DE LA LEAL VILLA DE “EL ESCORIAL” (Madrid)
  • (feb 08) Alfonso LarrAarhona Kästen (Chile)
    RETRATO CON ÁRBOL CAIDO
    A Isabel Díez Serrano

    El río va rezando por el árbol
    en la ribera donde tantos años
    izara sus mil brazos verdeolivas.
    Está desnudo y gris, está de bruces,
    herido y desangrándose, olvidado.

    Los pájaros regresan a sus ramas,
    donde anidaron tantas primaveras,
    a dejarle un adiós y agradecerle
    su hospedaje fraterno y su tibieza.

    Hoy solamente yo busco en sus brazos
    el trino y el albergue necesarios
    a este penar sin fin sobre la grama
    para decir mi prez, réquiem final.

  • (feb 08) Brígido Redondo (México)
    SONETO
    a Isabel Díez Serrano

    Aquí donde sin trabas te me posas
    viniendo en la palabra que es la sombra
    puedo encontrar en ti lo que me nombra
    en la sombra precisa de las cosas.

    Tal es tu pensamiento si reposas
    la idea que flamea y que me escombra
    esta visión sin verte que me asombra
    la malla que iluminas y desbrozas.

    Persigo tu palabra que me instala
    como un aire más bien acaso un ala
    tendida más allá de oscuro arcano.

    Resguardada de todos los olvidos
    voy por tus líneas por mi bien vividos,
    entre tu libro Isabel Díez Serrano.  

 

  •   (abr 08) “De Madrid al cielo pasando por El Escorial”
    por José López Rueda.  
    He seguido durante ya muchos años la obra poética de Isabel Díez Serrano y en varias ocasiones he escrito sobre alguno de sus poemarios. En la hora de su madurez literaria, mirando hacia atrás, podemos advertir ya unas constantes en sus textos. Quizás el sentimiento más presente sea el amor en sus diversas manifestaciones: el de mujer a hombre, el de sus más allegados, el de Dios. Es pues, nuestra poeta, una criatura amante. Recordemos los sentidos poemas elegíacos que dedicó a la muerte de su madre a quien contempla en una realidad ultramundana, luminosa, espiritual. Lo característico de ese sentimiento amoroso en Isabel es que a pesar de que se dirige a personas diversas, siempre la eleva al amor supremo que la invade constantemente, es decir, Dios, su Dios que no la deja ni a sol ni a sombra. Su poesía desemboca, pues, en el inagotable Amazonas de la mística universal. A ese amor se eleva la poeta no sólo cuando se centra en seres humanos, sino también cuando se extasía contemplando unos jazmines, escuchando unas campanas, o simplemente oliendo una rosa. Creo que el pensamiento poético de Isabel, como el de otros muchos místicos cristianos, tiene una profunda raigambre platónica, aunque probablemente, ninguno de ellos haya leído profundamente al gran filósofo ateniense. En resumen, para nuestra poeta, los amores terrenales, y en general la hermosura del mundo, son el impulso que la eleva a la contemplación de la belleza divina.

    La cosmovisión poética que acabamos de reseñar en la poesía de Isabel, resuena también en los hermosos y puros versos de su último libro, De Madrid al cielo pasando por El Escorial. La poeta baja de vez en cuando de sus cielos abstractos y se maravilla contemplando la belleza geométrica y austera del Monasterio, sintiendo sus cabellos desordenados por el viento en la Silla de Felipe II, asistiendo a una representación en el Coliseo Carlos III o cantando a la Virgen de la Herrería con lira graciosamente popular.

    Y aquí tenemos a Isabel, refugiada en su casa como una Emily Dickinson escurialense, fiel sacerdotisa de su poesía y de la de los otros, con su muerte querida que le ha hecho un descuento por ahora, con su oriflama tremolando invisible en su tejado.

  • (may 08) .PRIMERO TEMBLOR: Isabel Díez Serrano. Hace unos meses nos llegó un interesante poemario titulado “PRIMERO TEMBLOR”, de la autoría de la poetisa madrileña Isabel Díez Serrano. Cuando leía con fruición este brillante libro de 34 poemas recordaba el excelente estudio que la poetisa canaria Dra. Nieves Henríquez Pérez, fallecida recientemente en su residencia en Las Palmas de Gran Canaria (refiero al ensayo crítico titulado “El mar en la poesía de Alonso Quesada)”. Toda la obra de este autor radica en el canto que ofrece al mar, es un canto del hombre que conoció lo que es vivir al lado y frente al mar, desde que nace hasta que muere.

    Isabel, en sus versos de PRIMERO TEMBLOR, tiene cierta similitud, pero visto desde otro ángulo: lo filosófico y lo metafísico. El origen de su estro escapa a su imaginación, a su conocimiento al decir: “Viajera incansable que bajó a los abismos, subió a los cielos, el pensamiento vuela, penetra los líquenes azules, abajo, arriba…caminé hacia mí misma, donde el fuego y el aire. Pero no hay descontento, tan sólo son preguntas lanzadas al relámpago interior para dar claridad…” y de ese PRIMERO TEMBLOR, nacieron los hermosos versos: Yo no sé/ si alguna vez nací en el vientre del mar, /si los peces han sido mis hermanos./ Pero sé, bien me sé/ que fui agua y yodo, salitre y marejada/ de frondosos azules…”
    Pedro Izquierdo-Tejido
    Miembro activo (746) del Colegio de Periodistas
    SEMANAL 20 DE MAYO Los Angeles (California)

    DE MADRID AL CIELO PASANDO POR EL ESCORIAL. Isabel Díez Serrano. Extracto de reseña durante tres semanas consecutivas: La poetisa Isabel Díez Serrano, autora del libro de poemas citado tiene un estilo muy personal en el verso libre, llamado verso suelto o verso blanco, pero de las numerosas formas métricas posibles en la poética castellana, observamos en este libro además Soneto y Décimas; también poemas de cuatro y cinco versos.

    Sobre el Soneto, nadie mejor que el Poeta español Dámaso Alonso (1898-1990) para describirnos su historia en su EJUNDIOSO ENSAYO SOBRE POETAS ESPAÑOLES, publicado en la revista de OCCIDENTE, Madrid, 1944, al decir:

    “…Y pasarán los años y los años, irán modas, vendrán modas y ese ser creado tan complicado y tan inocente, tan sabio y tan pueril, nada, ene suma, dos cuartetos y dos tercetos, seguirá teniendo una eterna voz para el hombre, siempre igual, pro siempre nueva, siempre distinta”.

    De esta forma la más hermosa y difícil en la lírica castellana, aparece en la pág. 49 del estro de Isabel: “SI LA LUNA LLAMASE ESTA MAÑANA…” La Décima, composición de diez versos octosílabos aconsonantes que riman el primero con el cuarto y el quinto, el segundo con el tercero, el sexto con el séptimo y el décimo y el octavo con el noveno… La décima está compuesta por dos redondillas, los dos primeros versos sirven para enlazar por medio de un silogismo de prueba la tesis en la primera redondilla con la conclusión en la segunda. Veamos la exquisita décima que ha seleccionado Isabel con el título que corresponde al primer verso del poema:

    la vida se me presenta

    loca, loca algarabía (tesis)

    mas con gran sabiduría

    voy a llevar bien la cuenta.

    Permaneceré atenta

    a cambios tan sustanciales, (silogismo)

    resonarán los timbales

    en la alcoba a media noche

    y para ponerle broche (conclusión)

    traspasaré los umbrales.

     

    Su poema corto denominado Tanka que aparece seleccionado en la pág. 32. Composición compuesta de cinco versos de arte menor: primero y tercero

    pentasílabos (5 sílabas) y segundo, cuarto y quinto heptasílabos (siete sílabas)

     

    LA PRIMAVERA

    está dando color

    en los balcones

    y los hombres se pierden

    porque van calle abajo.

     

    voz sáncrita. Estandarte pintado que se utiliza para el culto tántrico, especialmente en el Tibet (ejercitado según un ritual minucioso y complejísimo). Los tankas constituyen un precioso repertorio iconográfico. Asimismo permiten estudiar las formas del arte pictórico del Nepal y del Tibet.
    De los 53 poemas que aparecen en el índice, seis de ellos aparecen en prosa poética. De esa selección que Isabel escogió para su libro compilamos el bellísimo poema que aparece en la pág. 26. Su estro está basado en su fe primera de las virtudes teológicas que nos permite acercarnos a Dios. Isabel lo ha escrito con una elegante prosa poética, al decir:

    TUVIMOS CALOFRÍOS FRENTE AL MAR . En él estaba Dios, estaba, la Voz del infinito que deambula. Creímos que allí estaba, tan sólo allí, junto a nosotros, para nosotros solos y hasta creímos oír sus pasos en la arena según nos desplazábamos. Ahora, en esta Villa Leal, sopla el viento más fuerte y de nuevo está Dios, más grande, más auténtico, más escalofriante si lo piensas, allá, sobre las nubes el Abantos, acá, sobre la sombra de los pinos. Por fuerza el dolor íntimo, dolor universal, cual diminutas gotas de diamante, se esfuma al saberte contemplado, te abraza esa Gran Voz iluminada, sabes que está contigo, te sostiene, valle, río, montaña… La Voz, esa Gran Voz, es tu voz cuando la Voz te llama.

     

    A éste le siguen otros no menos bellos: TODO ES MEMORIA AQUÍ, VEGETACIÓN, HISTORIA…
    Pedro Izquierdo-Tejido
    Miembro activo del Colegio Nacional de Periodistas
    SEMANAL 20 DE MAYO. LOS ÁNGELES (California)
    10-17 y 23 de Mayo de 2008

     

    CRÍTICAS  DE TESTIGOS DEL AMOR Y LA LOCURA II

     

          La poetisa española Isabel Díez Serrano dedica cada poema a escritores de diversas épocas, conmovida ante su partida. Todos son poetas que ya no están entre nosotros y que ella recrea con respeto y cariño tomando algún verso o expresión de la obra del homenajeado y entretejiéndolo con sus propios versos. Crea así en homenaje digno de la envergadura del poeta evocado y de la capacidad lírica de la autora del poemario.

     

                                                                                           Norma Suiffet.

                                                                                 LA URPILA Nº 80 -  Uruguay-

     

     

          El libro más reciente de Isabel Díez Serrano: “Testigos del amor y al locura II” trae múltiples poemas dedicados a poetas ya fallecidos muchos de ellos con la captación de estilos que, por su originalidad, pugnan por no desaparecer. Esta mujer española agraciada de la Poesía, ha dicho que “siempre empiezo a morir cuando un poeta muere” y es que esos que se van, a los que está dedicado su libro, con una evocación por ejemplo a D. Pedro Calderón de la Barca:

     

                                                      Y BIEN SABEMOS

     

    Y bien sabías que “la vida es sueño”

    porque soñamos hasta despertar.

    Despertar de vivir, de desatar

    la ilusión, ya que el mundo es tan pequeño.

     

    Y si la vid quemas como leño

    que arde y su fin es calentar.

    Si el amor armoniza tu cantar,

    armonizas al otro y a su dueño.

     

    Los sueños, sueños son, pero el vivir

    en este mundo cruel y desvalido

    hacen que te despiertes con el ruido

     

    de los hombres, su llanto, su fruición.

    Y de tal suerte somos, como estamos

    porque somos tal vez lo que soñamos.

     

    Luis Mario

    14 de Junio de 2009 DIARIO DE LAS AMÉRICAS

     

     

     

    LA REVISTA ORIFLAMA EN INTERNET  (www.oriflama.es)

     

    Catorce ediciones acumula la revista que la Sevillana Isabel Díez Serrano, sostiene con pulso singular. Y bien singular es, pues que se trata de un esfuerzo considerable que ella sola desarrolla.  Aparecida para la Poesía con su poemario El último espejo (Asociación Prometeo de Poesía 1987), su labor literaria es ya considerable. Durante un largo tiempo dirigió la Tertulia “Príncipe de Asturias” en un Centro Cultural madrileño, y allí comenzó a publicar en papel la revista Oriflama. Ahora, residente en El Escorial ha convertido esa revista física en un espacio en Internet. Lo notable de Oriflama y de Isabel Díez, su directora, es que no se ha ceñido en ningún momento de su existencia a los grupos y escritores más físicamente cercanos, sino que ha asimilado la gran amplitud de la obra literaria de nuestra lengua y afirmado su presencia en la revista. Poetas, cuentistas, ensayistas de todos los países de la lengua están presentes en Oriflama, proporcionando una visión de conjunto mucho más equilibrada que la mayor parte de las revistas literarias existentes (en papel o en versión virtual, ya sea en América o en España. “He aprendido la lección de la universalidad de la literatura en español en mi larga experiencia prometeica” dice la autora. “Las Ferias de la Poesía, cientos de presencias de poetas americanos y españoles en revistas y publicaciones de Prometeo, viajes a América y a varias regiones de España: todo ello me ha enseñado que nuestra lengua produce obras memorables en muchas latitudes, y que su visión desde sólo un grupo, una ciudad o una región es una visión incompleta y sesgada.”

                                                      Ruiz de Torres, Junio 2009

     




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    DÍEZ SERRANO, ISABEL.  En nuestro poder dos de sus últimos libros: el primero, junio 2008, el segundo Marzo 2009. Sobre el primero su título: BIORRITMOS (tanáticos y cósmicos)  publicado por la Asociación Cultural Myrtos (Cördoba) Andalucía. Primera edición 30 de Mayo de 2008. El segundo TESTIGOS DEL AMOR Y LA ALOCURA, también publicado por Myrtos: A manera de prólogo por la Licenciada Leonora Acuña de Marmolejo; un extenso prólogo en el que la escritora  en el segundo párrafo, afirma:” He de anotar que tras de caminar de su brazo por el sendero de algunos de sus libros deduzco que también a Díez Serrano como la genuina poeta que es le intriga la incógnita del hombre con respecto a la dualidad, ya que somos seres espirituales, de sagrada esencia, viviendo una experiencia humana; así ella se ha formulado con inquietud sensible las tres preguntas claves (como dice) ¿Qué somos? ¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos?... Nació en Sevilla, España. Reside actualmente en El Escorial (Madrid). Ha publicado más de 25 libros de poesía. Incursiona también en el género narrativo. Isabel fue Presidenta de la Asocc. Prometeo de Poesía y dirigió la Tertulia Literaria “Príncipe de Asturias” durante ocho años, así como la Revista de creación Literaria ORIFLAMA. En Noviembre de 2007 funda la Tertulia-taller “Villa de El Escorial”. Ha recibido distintos premio y distinciones de diferentes organizaciones…                                

     

                                                         Leonora Acuña de Marmolejo

                                                  Cuadratura del Círculo Poético Iberoamericano

                                               Pte. Pedro Izquierdo Tejido. (Los Ángeles) California

                                                               10 de Octubre de 2009

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